Índice

Presentación

Introducción al sufismo

La vida de Šayj Aḥmad al-Tiŷānī

Las condiciones de la Vía Tiŷāniyya

El método de la Vía Tiŷāniyya

Los favores de la Vía Tiŷāniyya

La Fayḍa Tiŷāniyya

Šayj Ibrāhīm Nyasse

Šayj cAbda-l·lāh Djā

Enseñanzas de la Vía Tiŷāniyya

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Kitāb Ŷawāhir al-Rasā'il

al-ḥāwī

bac culūm waṣilat al-waṣā'il

Mawlānā al-Šayj al-Ḥaŷŷ Ibrāhīm b. al-Šayj cAbda-l·lāh al-Tiŷānī al-Kaulajī

Exposición y aclaraciones sobre la Tiŷāniyya y los Tiŷānī.

Kitāb Ŷawāhir al-Rasā'il

Exhortaciones

Explicaciones doctrinales

Kitāb Ziyādat al-Ŷawāhir


El libro de las perlas epistolares, que contienen algunos conocimientos del intermediario de los intermediarios a Dios, nos señor, el maestro, Ḥaŷŷ Ibrahim hijo de cAbda-l·lāh, el Tiŷānī, el Kaolaki. (Dios Altísimo esté complacido de él y por él de nosotros)


Epístola vigésima. (Página 47, 48 y 49. Vol. I. Exhortaciones)

Epístola vigésima de las exhortaciones.

Alabado sea Dios, el Sustentador de todos los Mundos, el Misericordioso, el Compasivo, Rey del Día del Juicio. Las bendiciones de Dios y la Paz, sean sobre el que abre, el que sella, el que hace triunfar a la Verdad por la Verdad, nos señor Muḥammad –el mejor de entre los Mensajeros de Dios– y sobre su familia y sus compañeros, protectores de la Ley revelada Muḥammadiana, en cualquier lugar y momento. Y que Dios esté complacido de nos señor, nuestro ejemplo, detentor de la estación inmutable, el que guía, el que bien aconseja, el que ayuda.

Está exhortación es muy beneficiosa y contiene en sí orientaciones Divinas, destinadas a (su excelencia) el señor fulano hijo de fulano y a el conjunto de los hermanos dondequiera que estén. La paz y la misericordia y las bendiciones de Dios Altísimo sean sobre vosotros. Seguidamente, os informo de que aquello a lo que os exhorto y lo que os exijo: que os aferréis firmemente a la Tradición Muḥammadiana (al-dīn al-Muḥammadī) que es la sumisión (al-Islām), la creencia (al-Īmān) y la excelencia (al-Iḥsān) y a la Vía Aḥmadiyya Tiŷāniyya, y todo ello en la creencia de que:

1.  Dios es único sin asociado, pues él es el Único, Uno, el Eterno, no ha engendrado ni ha sido engendrado y nada hay que pueda ser comparado con Él. Él es el Primero, el Último, el Manifiesto, el Oculto y es Omnisciente sobre todas las cosas.

2.  Muḥammad es Su siervo y Su mensajero, el Sello de los profetas, el señor, el siervo, Su luz, Su asistencia y Su ser. En la asistencia que Dios –¡exaltado sea!– le ha atorgado, ha sido investido con Sus atributos, por su pura generosidad hacia él, precedida de Su amor por él, graciosamente y profusamente. Y la creencia en él (la paz y las bendiciones de Dios sean sobre él) implica la creencia en el conjunto de profetas y enviados –con ellos la paz de Dios– y en todo lo que han traído por él.

Y no es, para Dios, desconocido – el reunir los mundos, en uno

3. El šayj Sidī Aḥmad al-Tiŷānī (Dios este complacido de él) es el heredero del mensajero de Dios (wārazu rasūli-l·lāh), su lugarteniente (jalīfa), su asistencia, el transmisor de su secreto (al-sāriyu sirruhu) al conjunto de los seres de los mundos visibles e invisibles, desde la preexistencia hasta la eternidad. El que ha sido investido con los atributos del que le ha legado su herencia y lo ha asistido, –¡La paz y las bendiciones de Dios sean sobre él!–, desde la gracia de su presencia –¡La paz y las bendiciones de Dios sean sobre él!– y desde la presencia de Dios, el Dador, el Benefactor.

﴿ذَٰلِكَ فَضْلُ اللَّهِ يُؤْتِيهِ مَن يَشَاءُ وَاللَّهُ ذُو الْفَضْلِ الْعَظِيمِ (سورة الحديد, 21)

… Ese es el favor de Dios, que Él concede a quien quiere –pues Dios es de una generosidad infinita. Azora 57 (El hierro), aleya 21.

Y él es el lugar donde confluyen los santos con sus océanos. Y no bebe un santo, ni da de beber excepto de su océano. Tal y como ha declarado abiertamente en una sentencia dictada por el Señor de la existencia –¡La paz y las bendiciones de Dios sean sobre él!–

Observar (al-mušāhada) estas tres realidades esenciales (al-ḥaqā'iq) [Dios, el profeta Muḥammad y el šayj Aḥmad al-Tiŷānī] y tomar conciencia de ellas (al-murāqaba), es la puerta al Conocimiento puro (al-macrifa) y a la santidad mayor (al-wilāyat al-kubrà). Y ésta, no presupone abandonar las obligaciones religiosas o de la Vía (ṭarīqa), y tampoco hace lícito lo prohibido y no prohíbe lo lícito. Y sus frutos no se manifestaran sino después de encontrar a Dios en el Último Día,

﴿وَإِنَّمَا تُوَفَّوْنَ أُجُورَكُمْ يَوْمَ الْقِيَامَةِ (سورة آل عمران, 185)

… pero no recibiréis vuestra recompensa íntegra [por lo que habéis hecho] sino hasta el Día de la Resurrección. Azora 3 (Al Imran (La Casa de Imrán)), aleya 185.

Y no tomes esta creencia en el mundo corporal, pues su lugar se halla en el corazón. No obstante, el corazón es un pedazo de carne, que si esta sano el cuerpo entero está sano pero si se corrompe el cuerpo entero se corrompe.

Y el santo no trae, en modo alguno, un juicio legal nuevo (ḥukmu ŷadīd), pues, trae, en verdad, una comprensión nueva (fahmu ŷadīd), según prueba la tradición profética:

«أو فهم اعطيه رجل مسلم»

“o una comprensión dada por un hombre musulmán”.

El šayj al-Tiŷānī –¡Dios esté complacido de él!– es el maestro de todas las cofradías que vienen antes de él – y no viene ninguna cofradía después de él –, así como también es el maestro de su propia cofradía hasta el final de los tiempos. De este modo, el educador será visto como el šayj al-Tiŷānī –¡Dios esté complacido de él!– mismo, que educa a través de su intermediario. El que toma de su Muqaddam debe considerarse como alumno del šayj al-Tiŷānī –¡Dios esté complacido de él!–, y no como alumno del Muqaddam.

El maestro educador (murabbī) es únicamente el šayj al-Tiŷānī –¡Dios esté complacido de él!–. Y el alumno, libre en su conciencia, no sólo puede, sino que además le conviene visitar a los otros discípulos del šayj al-Tiŷānī –¡Dios esté complacido de él!–  y a sus Califas, intentando beneficiarse de ellos y aportándoles también un beneficio, ya que, siendo un šayj único – ¡que Dios esté complacido con él! –, los miembros de la cofradía son todos hermanos.

En lo que respecta a nosotros, el secreto de la educación espiritual (tarbiyya) que poseemos, proviene de una garantía del Mensajero de Dios – ¡que Dios le bendiga y le dé la Paz! –, que se funda sobre la práctica persistente de la letanías obligatorias (wird) y de la waẓīfa.

Así pues, con tal de enaltecer al šayj – ¡que Dios esté complacido con él! –, el alumno debe verlo en su Muqaddam, y sobre todo en los Califas y en los descendientes del šayj, ya que ellos son él, y él es ellos, y todo es él – ¡que Dios esté complacido con él! –, y ellos son todo. Y si, en las primicias de su iluminación, el alumno, sorprendido y exageradamente ebrio en el océano del šayj, abandona momentáneamente las letanías obligatorias del wird y la waẓīfa, se le puede excusar, siempre y cuando este estado cesa rápidamente. Pero si perdura, hay que ver en ello el signo de la confusión generada por un espíritu.

Y no imites al que no presenta en él rastro alguno de la Ley revelada,

aunque venga hacia ti con noticias del Mas-Allá

Quien preserva aquello que hemos mencionado, andará, si Dios quiere, en el camino recto (al-sirât al-mustaqîm). Y quien se aleja de ello, Dios extravía su corazón. Y nos refugiamos en Dios contra el extravío y el ateísmo. El camino recto es una leche pura entre la impureza del ateísmo y la sangre del extravío.

¡O Dios mío! Te pido por Ti, por el Sello de Tus Profetas y por el Sello de Tus Santos, la perfección en el conocimiento de Tu Esencia, la perfección en el conocimiento del Sello de Tus Profetas y la perfección en el conocimiento del Sello de Tus Santos. Y preserva este conocimiento nuestro de todo defecto hasta que muramos en la fe pura, intuitiva y contemplativa, y que seamos resucitados en este estado. Y reúnenos con la fracción del šayj, el Sello al-Tiŷānī – ¡que Dios esté complacido con él! –, en la compañía de su Abuelo – ¡que Dios le bendiga y le dé la Paz! – en lo más alto del Illiyîn.

¡O Dios mío, bendice a nuestro Señor Muhammad, el que abre lo que estaba cerrado, el que sella lo que precede, el que hace triunfar la Verdad por la Verdad, y el Guía hacia Tu camino recto, y a su Familia, según el rango y la medida inmensa que le corresponden!

¡Glorificado sea Tu Señor, el Señor de la Potencia por encima de lo que Le atribuyen, y que la Paz esté con los Mensajeros, y alabado sea Dios, el Señor de todos los Mundos!

 

Centro de Estudio y Difusión de la Vía Tiŷāniyya